¿Podríamos ser totalmente interoperables en la administración pública?

Uno de los problemas en el mundo de las tecnologías de la información es la interoperabilidad entre distintos sistemas, y la administración pública no es una excepción siendo la inteconexión de los distintas plataformas públicas y privadas uno de los objetivos perseguidos mediante legislación y proyectos tecnológicos.

Pero ¿qué podemos entender por interoperabilidad? En la comunicación, informática o no, se distingue mensaje, lenguaje, emisor y receptor, siendo necesario que tanto emisor como receptor hablen el mismo lenguaje y ambos estén preparados para emitir o recibir los mensajes. Esta es la única manera en que se podrán establecer canales válidos de transmisión de información. Hay una quinta pata en la comunicación, que es la comprensión del mensaje, pero en el mundo informático, de momento, la comprensión de los mensajes queda relegada al componente humano.

Antes de entrar a definir y comprender cada uno de los componentes de la comunicación, vamos a recordar que estamos hablando siempre de Administración Pública, donde siempre hay un ente superior (sea estatal, autonómico, local,…) que define las reglas de la comunicación, entendiendo como tales la forma en que se establecerá la comunicación. La principal diferencia con el sector privado es que aquí la definición viene dada por la función pública, que nos asegura cero inferencias o intenciones parciales por parte de particulares y que siempre vela por el interés de los ciudadanos o administraciones. En el sector privado también podemos encontrar reglas de uso común, como por ejemplo los cuadernos bancarios, pero normalmente cada sector o empresa tiene su propio estándar.

En primer lugar vamos a hablar del mensaje a intercambiar, considerando que estamos hablando siempre de interoperabilidad entre actores que se comunican a través de Internet. Actualmente tenemos varias tipologías de mensajes siendo los principales XML o JSON. Estos formatos ya llevan muchos años en el negocio y ofrecen la flexibilidad suficiente para incluir, por ejemplo, información jerarquizada, listas o referencias dentro del propio mensaje o a otros. De esta forma se puede intercambiar información compleja entre emisor y receptor.

Estos lenguajes disponen además de espacios dentro del propio mensaje para incluir cabeceras de seguridad, añadiendo un punto más de integridad y fiabilidad al mensaje intercambiado a los que ya puedan venir dados por el resto de capas del transporte. Normalmente esta seguridad se establece mediante criptografía asimétrica y un par de claves solo conocidas por ambos interlocutores. Por ejemplo, la firma electrónica puede simplificarse a un mensaje cifrado de esta manera con la clave privada del certificado que posee el emisor y que solo puede ser descifrado con la clave pública. Por supuesto se pueden incluir todos los añadidos de seguridad que se consideren necesarias, como es la red SARA que garantiza que solamente se puedan comunicar con ciertas plataformas del Estado aquellas entidades públicas o privadas que han obtenido autorización para ello, evitando de esta manera accesos inapropiados a ese nivel.

Otro de los puntos clave cuando hablamos de interoperabilidad en el sector público es el envío de archivos, ya que es habitual que en nuestra comunicación con la administración enviemos o recibamos ficheros. En este caso, afortunadamente, la tecnología a nivel hardware y comunicaciones ha ido avanzando y muchos de los problemas pasados que ocurrían al transmitir ficheros grandes ya son cosa del pasado. Al igual que en el caso anterior, este tipo de mensajes pueden alojar ficheros dentro de los mismos que se transmiten junto con el resto de información, incluyendo mecanismos de fiabilidad como el hash del archivo que asegura que el fichero enviado no está corrupto y es el fichero que se espera.

Con estos tipos de mensajes nos garantizamos una comunicación eficiente siempre y cuando no sea necesario enviar más información de la que nos proporciona el estándar predefinido. Es decir, no se pueda enviar todo lo que queremos, sino todo lo que está definido en el mensaje. Y sin salir del ámbito de la administración pública se puede ver que esto no siempre es suficiente ya que dentro de cada entidad el legislador tiene potestad para definir cuestiones propias totalmente diferentes a las de sus vecinos. Y lógicamente, estos datos propios no tienen cabida en el estándar de uso generalizado. Pero, aun en el caso de que si existiera esa zona libre del mensaje, sería necesario por parte del receptor saber cómo tratar esa información, ya que no dispone del “traductor” necesario para poder interpretarla.

Es decir, no se puede enviar toda la información que queremos, sino que estamos limitados a lo que haya definido en el mensaje

Una vez visto el mensaje, se va a ver qué es necesario para ser receptor. En este caso, es tan sencillo o tan difícil como poner una ventana abierta al mundo. Hay que publicar un servicio (sea del tipo que sea) que esté siempre disponible y que sea capaz de procesar mensajes con la tipología establecida. De esta forma garantizamos que todo aquel que se quiera comunicar podrá hacerlo y que su mensaje será comprendido y procesado por el receptor. Lógicamente, al igual que en el mundo físico, es necesario dar una respuesta, pero esto ya daría para otra discusión completa.

Estar hablando de Administración Pública implica que algunos de los actos (aquí un acto es lo mismo que un mensaje) pueden tener implicaciones legales, por lo que es muy importante la disponibilidad y fiabilidad del receptor. Y aquí puede entrar en juego otro concepto ¿quién puede estar habilitado para ser receptor?

Al igual que para ser Registrador, Notario,… es necesario un proceso y una aprobación, para ser receptor de la Administración Pública también es necesaria esta aprobación. Lógicamente, en aquellos casos en que el receptor es la propia administración no hace falta esta aprobación, pero es posible que según como sean las comunicaciones o si estamos hablando de transferencias delegadas o de actores intermedios, sí que sea necesaria esta aprobación. Por tanto, sí queremos ser totalmente interoperables, también es necesario definir y ejecutar de forma ágil los requisitos necesarios para poder ser receptor de mensajes de la plataforma correspondiente.

Y para finalizar, quedaría por hablar de los emisores. Esta es, en teoría, la parte más fácil ya que solamente hay que construir un mensaje con la información facilitada y enviarla a esa ventana abierta que es el receptor. Pero en el sector de la informática nada es tan fácil y menos hablando de integraciones, ya que cuando se envía un mensaje se puede obtener una respuesta esperada, una respuesta inesperada un error o no obtener respuesta. Y además hablando de actos que implican transacciones económicas o que pueden tener repercusiones legales, es muy importante que el emisor habilite mecanismos de control que garanticen la integridad de la información y que no se pierdan mensajes o que no se envíen varias veces.

En definitiva, ya existe todo lo necesario para ser interoperables en la Administración Pública, ya que la tecnología necesaria para ello existe y se utiliza desde hace varios años. Y hay un ente superior que define todas las comunicaciones que son de obligado cumplimiento para todos los actores que quieran adherirse. Lo único que quedaría es que toda esta teoría fuera una realidad en todos los ámbitos de la administración, aunque con los últimos datos de OBSAE (https://dataobsae.administracionelectronica.gob.es) vemos que se está cada vez más cerca aumentando año tras año el uso de los servicios y también aumentando el número de información intercambiada. Con la tecnología actual hay un límite superior de interoperabilidad que es el envío de información totalmente libre dentro de los mensajes que ahora requiere interpretación humana, pero dentro de un tiempo es posible que también se alcance este tipo de mensajes.

Ya existe todo lo necesario para ser interoperables en la Administración Pública, ya que la tecnología necesaria para ello existe y se utiliza desde hace varios años.

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